
Cuando uno es pequeño (a), y está enfermo, sufre por no poder salir a jugar, por no estar despierto hasta tarde, etc.
Pero recuerdo que cuando niña, me gustaba enfermarme, bueno en realidad me gustaba tener fiebre.
Podía dormir mucho, y cuando despertaba, mi mamá estaba a mi lado cuidándome y tomando mi temperatura, que también era muy entretenido, porque el termómetro helado bajo el brazo daba cosquillas.
Luego te daban comida liviana como fideos cabellos de ángel y galea, que son riquísimos.
Es una de las cosas que más extraño, ahora que estoy mayor no tengo ni tiempo ni mamá para enfermarme y que me regaloneen.